Albert Einstein fue elegido como el personaje del siglo XX en el año 2000 por la revista americana Time. No solo sus grandes aportaciones a la ciencia, si no también su activismo humanista y compromiso social, hicieron que un científico pasase por encima de políticos, artistas y deportistas.

De Albert Einstein se pueden encontrar centenares o miles de citas. La gente lo utiliza para justificar todo tipo de ideas, desde actitudes políticas, dietas fantásticas o modos de vida, hasta pseudociencias y esoterismo. Cada uno coge sus citas en el sentido que le interesa. Seguro que si se le preguntase por el problema català, cada uno interpretaría sus palabras en la dirección que le interesa.

Pero si alguien puede hacer referencia a Albert Einstein con conocimiento de causa, esos somos los físicos. Terrassa puede sentirse orgullosa por el impacto de Einstein en sus calles, no solo por que las visitó en 1923, si no por que Terrassa lleva 10 años acogiendo unas jornadas de divulgación de relatividad de gran éxito. Diez años llevan Planeta da Vinci y la Agrupació Astronòmica de Terrassa, con el apoyo del Ajuntament de Terrassa y otras entidades locales, acercando la apasionante teoría de Einstein a sus ciudadanos, a la vez que abriendo las puertas de la ciudad a visitantes de todo el territorio catalán. Más de doscientas personas había registradas a una semana de su celebración, el sábado 6 de mayo, en el Teatre Principal. Una gran sala, construida a la vez que Einstein desarrollaba su teoría de la relatividad.

Lo bueno de la ciencia es que no tiene fronteras. La ciencia es una empresa universal, donde gente de todo el planeta colabora para construirla y hacer progresar nuestra sociedad. Otra historia es como nuestros dirigentes quieran usarla, o que prioridad quieran darle. Señor Rajoy, señor Puigdemont, ¿qué saben ustedes de ciencia? El viajar por el mundo haciendo ciencia le permite a uno encontrarse con gente de la Dhaka, Santiago de Chile, Boston, Berlín, Manresa, Gijón, Villalba, todos subidos en el mismo barco de la ciencia y el progreso del conocimiento. No hay ciencia catalana, o ciencia alemana, pero sí hay países que apuestan por la ciencia y pueden poner su sello de identidad. Ignacio Cirac, de Manresa, es probablemente el científico catalán que más cerca está del premio Nobel, varias veces nominado. Si se lo diesen, ¿qué diría la gente? ¿Es su ciencia, ciencia catalana, cuando toda su carrera científica ha sido desarrollada en el extranjero, sobre todo en Alemania?

Las jornadas de divulgación de relatividad son importantes para poner a la sociedad catalana en el mapa mundial, para que las estadísticas no digan que los catalanes creen en estupideces como la homeopatía, o que el sol gira alrededor de la tierra (reciente informe de la FECYT). También es importante para que la sociedad exija a sus dirigentes políticas de impacto en ciencia, que no son más que políticas para el bienestar de sus ciudadanos.