Mundo pequeño: cuando el futuro inmediato de la humanidad depende de su pasado más remoto.

Primera novela corta de Andrés Aragoneses.

Prólogo de Miquel Barceló

Luna (U-C-465), abril de 2240.

Grace estaba muy emocionada. Era la primera niña de su clase que iba a viajar fuera del sistema solar. Siempre había soñado con viajar a las estrellas. Desde aquellas frías noches en su Northfield natal, en Minnesota, en que su padre la llevaba al observatorio astronómico de uno de los dos colleges locales, quedó fascinada con el cielo, con lo maravilloso que podía resultar. Aquellos puntitos luminosos de las negras noches de invierno, que resultaban fascinantes a través de los impresionantes telescopios del siglo XIX que aún hacían las delicias de locales y visitantes.

Sus padres habían hecho grandes apuestas laborales los últimos años y el esfuerzo había dado sus frutos. Por fin estaban en situación
de darse un gran capricho. Un viaje interestelar era lo que habían ansiado desde hacía mucho tiempo, y por fin llegó el gran momento.

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